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¿Qué pasa cuando la diversidad es llevada al extremo?

Actualizado: 20 sept 2023


Somos una sociedad formada por muchas, muchísimas personas donde cada uno de esos tiene una experiencia personal distinta, muchas veces parecida a la de otros.


Así se forman grupos de identidad, que luchan por causas comunes, nacidas de su experiencia compartida. Sucede que las causas de estos diferentes grupos muchas veces se confrontan. (progres vs conservadores, chairos vs fifis, homosexuales vs homofóbicos, provida vs proaborto, ateos vs cristianos)


El debate se enciende y eso genera muchísimo tráfico en redes sociales. Cuando esto pasa, dejamos de ver el círculo grande para enfocarnos en los círculos más pequeños. Es un enfoque rentable.


Frances Haugen, científica de datos que trabajó en Facebook, se presentó en el Senado Estadounidense para hablar de cómo Facebook miente a sus usuarios sobre la resolución de violencia en sus plataformas, para aumentar el tráfico y el engagement ,que se traduce en ganancias.

La fragmentación social es rentable. Lo mismo para los políticos que ganan adeptos dividiendo a la sociedad en buenos y malos.

Una sociedad hiper fragmentada en grupos y subgrupos, es decir, una diversidad llevada al extremo, genera que nuestra lucha por la justicia social, muchas veces acabe siendo una lucha por defender la expresión de nuestra individualidad. Al pensar así, concluimos que si no está politizada mi individualidad, mis derechos no están bien definidos. Es así como migramos el activismo al plano simbólico (el lenguaje, los monumentos, los baños neutros, las competencias deportivas, cancelar personas o grupos)


Al luchar en este plano, corremos el riesgo de mirar únicamente nuestro propio círculo -nuestra realidad- , dejando de atender a las personas con necesidades materiales urgentes, que están al margen del discurso porque no tiene representación, porque no generan ruido ni polémica, porque no los vemos en la publicidad ni en el entretenimiento ni en los debates en redes sociales por que no venden.

Autores de izquierda, como Daniel Bernabé, denuncian la doble moral en las representaciones de las minorías, pues estamos tan inmersos en una sociedad de consumo completamente aspiracional, que al ver representadas en la publicidad y el entretenimiento a las minorías (que casi siempre son personas atractivas y de un nivel socioeconómico alto), nos da una sensación de progreso e igualdad.

Así es como podemos ver este tipo de incongruencias en el espacio público (robots y puentes antivagabundos pero pintados de acuerdo a la celebración gay) y no nos escandalizamos, porque la inclusión no es de clase.



Nuestras luchas personales y simbólicas, son importantes pero a veces nos dificultan ver que en la pobreza y desigualdad material se da la opresión y exclusión más deshumanizante, que es un problema que abarca muchos círculos y que nos afecta a todos directa o indirectamente ¿Cómo podemos hacerle frente sin excluir a nadie?


¿Tú que piensas?





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