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El efecto domino de la familia fracturada

Actualizado: 31 ago 2023



Sentirme amado o no, desde el núcleo familiar, tiene implicaciones para toda la vida. Por eso es importante hablar de la familia.

Sabemos que la estructura familiar ha cambiado, que ninguna familia es “ideal” y que nadie elegimos dónde nacer…pero también sabemos el rol que ésta juega en la formación de la identidad y en la armonía social. Es una conversación incómoda que vale la pena tener. Vamos a analizar algunas cosas.


Tal solo en Estados Unidos:

  • El 85% de jóvenes en prisión provienen de familias sin padre

  • El 63% de los suicidios de jóvenes se dan entre muchachos sin padre

  • El 90% de los niños que se van de casa son de familias sin padre

  • Los chicos sin padre protagonizan el 71% del abandono escolar en secundaria.

  • El 75% de los adolescentes en centros de desintoxicación no conocen a su padre.


En México: El padre está ausente en cuatro de cada 10 hogares.

Si las estadísticas nos demuestran una y otra vez que la carencia de estructura familiar tiene efectos negativos a nivel social y personal, ¿Por qué no estamos abordando el tema directamente? ¿Por qué no nos estamos ADELANTANDO a estos problemas, en lugar de abordarlos cuando ya es demasiado tarde? Que la sociedad actual meta más gente a la cárcel no ataca el problema de raíz.


Si sabemos el impacto que tiene la representación en los medios y el entretenimiento en la formación del auto-concepto y la cultura ¿Por qué no hay referentes positivos de familias y por el contrario se presenta la fragmentación familiar como la norma o casi como un destino inevitable? ¿Por qué no estamos aspirando al bien mayor?



Pasamos de la norma de familias interconectadas y extendidas a una vida más individualizada, donde el entendido de “estar bien” muchas veces incluye dejar de luchar por nuestros vínculos primarios en el momento en que nos “roban” energía, paz o estabilidad y nos negamos a ser parte de la SANACIÓN familiar.


Reconciliarse con el árbol genealógico puede ser muy doloroso, pero negarlo es negarnos a nosotros mismos. Sanarlo es un acto de amor propio y un blindaje para las generaciones que vienen y para la sociedad en general.


La familia es el primer lugar dónde la persona debería ser amada por quién es.

Por eso toooodos nuestros traumas y heridas que condicionan nuestra forma de relacionarnos, vienen de ahí.


Por estas y muchisimas razones más, no podemos entender a la familia como algo menos que CRUCIAL para el rumbo que una persona tomará en su vida y en su rol dentro de la sociedad.


Esa es NUESTRA opinión, pero ¿Cuál es la tuya? Abramos la conversación. Te leemos



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