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La verdad te mira

Actualizado: 25 sept 2023

Cuestionemos el origen de nuestras opiniones, ¿son eco de una tendencia? ¿son fruto del deseo? o ¿son respuesta a una búsqueda de la verdad?



La búsqueda de la verdad ha marcado la historia del ser humano y el nacimiento de la filosofía es una prueba de ello.

Los filósofos antiguos tenían muy clara la diferencia entre verdad y opinión, pero hoy esa diferencia no es tan clara. Mi opinión sobre un tema se vuelve “mi verdad”, muchas veces sin tomar en cuenta las limitaciones, prejuicios y sesgos personales.


¿Verdad u opinión?


Vivimos en tiempos de la posverdad, donde nada es absoluto y la realidad es algo maleable, sujeto a la interpretación personal. Esto ha dado pie a que muchas veces vayamos por la vida queriendo confirmar o reforzar “nuestra verdad” entre grupos afines, lo cual genera un distanciamiento cada vez más grande entre quienes piensan distinto.


En redes sociales lo vemos todo el tiempo: No sabemos discutir porque como no estamos buscando un acercamiento a la verdad, el objetivo es ganar el debate o evidenciar la “estupidez” del otro. Estamos tan seguros de nuestra opinión, que nos alejamos cada vez más del “sólo sé que no sé nada”.


Sin una disposición de búsqueda y encuentro, se genera una situación de ensimismamiento. Reconocer que la verdad está fuera de mi, implicaría que yo tengo que adecuarme a ella, una vez que la descubra y la acepte como buena. Pero esa adecuación implicaría un esfuerzo que tal vez no estoy dispuesto a atravesar.

Por el contrario, si la verdad vive dentro de mí, lo que se tiene que adecuar es el exterior; el otro.


Así también se vuelve más difícil pensar en absolutos o en algo más grande que mi propio yo porque creemos que la jerarquía tiene una connotación intrínsecamente negativa.


¿Y cuál es el problema de que cada quien tenga “su verdad”?

Todo se vuelve una cuestión de apreciación, por lo tanto la realidad percibida es muy variada y entonces ¿Qué pasa cuando una sociedad necesita llegar a acuerdos? ¿Cuál de esas verdades es la que se tomará como buena? ¿La que perciben los que están en el poder? ¿La más popular?


Sin una brújula objetiva, las “verdades” se rigen por las propias experiencias, emociones, deseos conscientes o inconscientes e incluso las opiniones que tengan la voz más fuerte, difuminando así la realidad.


Distinguir entre opinión y verdad es importante porque:

  • Muchas opiniones iguales se convierten en tendencias

  • Las tendencias en deseos

  • Los deseos en demandas


De esta forma, si yo me rijo x mi verdad “irrefutable” basada en mis propios deseos, me dificulta reconocer la humanidad del otro. Por ejemplo:

  1. Mi deseo de ser madre a toda costa, me dificulta ver que detrás de un vientre de alquiler, hay un sistema de explotación

  2. Mi deseo de ser millonario, me impide darle importancia a las condiciones miserables de mis empleados.

  3. Mi deseo de pasarla bien, minimiza la cadena de ilegalidad y violencia que provoco y perpetúo con las drogas que consumo.

Nuestra invitación aquí es cuestionarnos el origen de nuestras opiniones, ¿son eco de una tendencia? ¿son fruto del deseo? o ¿son respuesta a una búsqueda de la verdad?








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