Resultados de búsqueda 🧭
Se encontraron 117 resultados sin ingresar un término de búsqueda
- Carta abierta: por qué dejé el culto WOKE
Por: Africa Brooke Un mundo que me dice que porque habito en un cuerpo negro; estaré por siempre oprimida y a merced de algún monstruo omnipresente llamado 'blancura'. Que debido al color de mi piel; soy una víctima de un sistema inherentemente racista por defecto - y rechazar la narrativa de opresión significa que estoy, de hecho, en negación ¡Qué empoderador! Como alguien que viene de Zimbabue, un país donde la población general está verdaderamente oprimida, me desconcierta que la opresión ahora se use como una pieza de identidad en la mayoría de las partes de Occidente, especialmente por aquellos que dicen ser 'progresistas'. Lo que realmente temo es existir en un mundo que me obliga a considerar el color de mi piel y mi género (y el de los demás) en cada maldito momento, en lugar de vivir según las enseñanzas de Martin Luther King y priorizar el contenido de mi carácter y el de los demás. Un mundo que nos está condicionando a ti y a mí a creer que siempre estaremos atrapados en una jerarquía extraña debido a nuestra raza, nuestros genitales, nuestras habilidades físicas, nuestra neurodiversidad, nuestra sexualidad y nuestra política y que si no estamos de acuerdo en absolutamente todo, es una señal de que estamos interactuando con un enemigo. Este mundo absolutista y autoritario se está construyendo ferozmente bajo la apariencia de 'justicia social', y no quiero formar parte de esto. YO ME SALGO. Como alguien que, políticamente hablando, se inclina a la izquierda en la mayoría de las cosas (aunque no soy ni de izquierda ni de derecha) - el estado actual de las cosas y este impulso por la obediencia a toda costa NO es lo que esperaba. Nunca me inscribí para que me golpearan en la cabeza con narrativas desalentadoras que me dicen que necesito referirme a mí misma como una 'persona de color', una minoría, una persona marginada, y BAME (versión del Reino Unido de BIPOC -Black, indigenous, people of color-). No soporto ninguno de estos términos. Por favor, si alguna vez necesitamos abordar mi identidad racial, lo cual realmente no necesitamos hacer tan a menudo como podrías pensar... NEGRA funciona perfectamente, no es una palabra sucia. Y recuerda; está bien si el lenguaje que mencioné antes es afirmativo para ti, estamos permitidos a estar en desacuerdo - pero para mí, no hace nada más que darme recordatorios falsos de mi supuesta opresión... lo cual me incomoda completamente porque NO ESTOY OPRIMIDA. A menudo tendrás el placer de que te digan que estás en negación y tienes algún tipo de trastorno internalizado: 'racismo internalizado', 'anti-negritud internalizada', 'misoginia internalizada', 'sexismo internalizado', 'homofobia internalizada', 'transfobia internalizada', 'supremacía blanca internalizada'...Lo que significa que NADA puede ser cuestionado. Divertido. Vibra de secta. Se está volviendo peligroso abordar la realidad. O estás de acuerdo y cumples, o te callas. Estoy tan feliz de que estas sean conversaciones que ahora están ocurriendo con muchas personas negras en mi vida, incluida mi familia que pasa muy poco tiempo en línea, está dispuesta a tener debates saludables, y no le importa un comino las políticas identitarias. Estas son las personas que realmente me han ayudado a liberarme del pensamiento dogmático. Es necesario que mencione que estoy teniendo estas conversaciones con personas negras porque algunos individuos piensan que solo las personas blancas están rechazando el wokeismo, y está lejos de ser verdad. ¿Cómo se supone que debemos entendernos si vivimos con el miedo constante de decir lo 'incorrecto'? Es aún más difícil si eres blanco porque generalmente hay alguien esperando para llamarte racista. Y según el manual woke, si eres blanco debes simplemente aceptar esa etiqueta. Si lo cuestionas o te defiendes, se toma como confirmación de que DE HECHO eres un supremacista blanco. Si TE ATREVES a expresar cualquier miedo o signo de estar legítimamente molesto, serás acusado de 'centrar tus sentimientos blancos', y de exudar 'culpa blanca' o 'fragilidad blanca'. Con todo el desprecio, no entiendo el propósito de estos términos sectarios, degradantes y racistas. ¿Cómo nos están ayudando a avanzar? ¿Es esto verdadera justicia social? ¿Cómo está ayudando esto a la comunidad negra? ¿Cómo está formando un mundo donde tú y yo no somos juzgados por el color de nuestra piel? ¿Estamos realmente tratando de erradicar el racismo con racismo? La definición LITERAL de racismo es "prejuicio contra o antagonismo hacia una persona o personas en base a su pertenencia a un grupo racial o étnico particular". Y sin embargo, algunas personas han decidido de repente que las personas blancas no pueden experimentar racismo, ni se les permite disputar esta afirmación insana. Esto luego lleva a que la mayoría de las personas blancas elijan no decir nada en absoluto (lo que crea resentimiento porque esa es la naturaleza de la supresión y la autocensura), y algunas elijan cumplir y pretender que están a bordo con todo y cualquier cosa (mientras secretamente resentían que no pueden expresar realmente sus pensamientos, ideas, sentimientos, etc). Para mí, todo esto confirma que cuando se trata del 'despertar', la justicia social crítica y la bestia que es la cultura de cancelación, nunca ganarás. NUNCA lo harás bien. Si eliges mantenerte al margen, 'educarte’ de manera privada y tranquila; serás acusado de ser violento mediante tu silencio ... Y si hablas, haces preguntas o expresas una confusión válida por las generalizaciones deshumanizantes y los asesinatos de carácter; serás denunciado por centrar tus 'sentimientos blancos'. Esto me suena a guerra psicológica. No puedo ser la única que también encuentra este lenguaje inquietante ¡Esto es comportamiento de secta! Y por decir lo anterior, estoy segura de que alguien por ahí amablemente me etiquetará como 'apologista blanca'...Aquí es donde estamos, gente. No estoy escribiendo esto en nombre de ningún individuo, grupo, movimiento, organización o comunidad. No soy activista, comentarista social, feminista, académica, ni ningún otro etiqueta aparte de las que reclamo públicamente. Estoy escribiendo esto para liberarme. Estoy escribiendo esto para mí. Y para ti si lo necesitas. Carta original en inglés: https://ckarchive.com/b/d0ueh0h67mpd 🧠 #NoSeApendeje 💣 #CuestionaLoQueVes
- Las vidas que no valen
La creciente aceptación social de la eutanasia pone de manifiesto que estamos dispuestos a renunciar a la vida en el momento que consideramos que no vale la pena ser vivida. Pero ¿Cuándo es eso exactamente? En Buscaminas nos gusta evaluar la cultura poniendo atención en las soluciones que propone la sociedad ante problemas complejos. Entonces, frente a una realidad desgarradora de personas exhaustas por su condición, sin ganas de seguir adelante...la solución que se propone es facilitarles una “muerte digna”. Pero entonces ¿Qué significa morir dignamente?¿Sin dolor?¿Sin disminución de capacidades físicas o mentales? ¿Sin desgaste económico? Eso nos desvela que hoy en día, asumimos a nivel personal y colectivo, que la vida es más valiosa en la medida que la persona es “productiva”, “útil”, “capaz” o está exenta de sufrimiento. Si estamos en un contexto cultural dominado por estas ideas utilitaristas, capacitistas, edadistas y hedonistas derivadas en gran parte por una sociedad de consumo, es lógico que se permee en el enfermo el deseo de morir cuando ya no tiene capacidad de “hacer”, “tener” o “disfrutar” asumiendo la muerte como la mejor salida. Esto es en gran parte lo que hace que el paciente se perciba como una “carga” para los demás cuando su condición lo hace dependiente en lo físico o económico. Pensar en esos términos deja de lado otra alternativa que tal vez no es tan popular porque demanda un compromiso colectivo: el de destinar los recursos humanos, económicos y materiales al acompañamiento del que sufre, de facilitar la vida antes que la muerte. Para eso existen especialidades como los cuidados paliativos, la terapia psicológica, psiquiátrica, la asistencia social, etc. La industria del entretenimiento y los mismos medios de comunicación han jugado un papel importante en perfilar nuestra percepción sobre el tema. El lenguaje y tipo de empatía a la que se apela en estas historias, nos parece cuestionable pues refuerza el sentido de la existencia en términos materiales, negando la posibilidad de encontrar un nuevo significado más profundo detrás del sufrimiento. Quienes defendemos la ética consistente de la vida, nos oponemos a que el Estado destine sus recursos económicos y humanos, en facilitar la muerte antes que la vida Debemos enfocarnos en políticas que incentiven los cuidados paliativos, psicológicos y psiquiátricos para cualquier persona vulnerable ¿Tú que opinas? 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes
- Foto para Instagram
Si te gusta el chisme de la realeza, seguro has oído hablar sobre la princesa de Gales, Kate Middleton, ¿verdad? Bueno, pues como sabrás, últimamente ha estado bastante desaparecida de los eventos reales y eso ha levantado especulaciones sobre qué está pasando en su vida. La esposa del príncipe William ha estado ausente desde diciembre de 2023 y aunque podría parecer un periodo corto, su constante presencia en el escenario público la ha convertido en objeto de interés constante. Ante la falta de información oficial, han surgido muchas teorías: desde enfermedades hasta problemas matrimoniales. Pero al final, ¿Quién sabe qué está pasando realmente en su vida? ¿Y por qué deberíamos saberlo? Sí, ella es una figura pública, pero también es una persona como cualquiera de nosotros y tiene derecho a una vida privada. Este asunto me hizo reflexionar sobre nuestra obsesión por conocer todos los detalles de la vida de los demás y la presión de quienes están del otro lado por ofrecer “contenido” alineado a las expectativas de su audiencia. Recordé el cortometraje "A Social Life", donde la protagonista parece tener una vida perfecta en las redes sociales: un trabajo genial, una vida social activa y una apariencia envidiable. Pero detrás de la pantalla, su realidad es muy diferente. Cada publicación está cuidadosamente planeada para proyectar una imagen de felicidad y éxito, mientras que en realidad se siente sola y busca desesperadamente la validación de los demás. Este corto nos hace cuestionar la autenticidad de lo que vemos en pantallas ¿Cuál es la razón que nos lleva a tener que aparentar una vida perfecta en las redes sociales? Sabemos que nadie vive una vida perfecta, que a todos nos preocupa algo, nos altera algo, nos duele algo pero aun así, seguimos enredados en esta dinámica. Por mucho tiempo mi hermana vivió esa ansiedad que le causaba intranquilidad y desesperación al punto de que no sabía cómo descansar, sintiendo que cada minuto en casa era un minuto perdido. Veía como jóvenes de su edad estaban un miércoles a mediodía en la playa y vivía en un constante deseo de ser otra persona, cosa que muchas veces pretendía ser de acuerdo a lo que proyectaba en redes. No soy ninguna experta, pero creo que lo primero que debemos entender es que nada de lo que vemos es 100% real, es solo el pedacito de realidad que el otro quiere mostrarme. Otra cosa que le ayudó a mi hermana para dejar ese ciclo vicioso fue dejar sus redes sociales y conocerse, saber qué es lo que le gusta, sin ninguna presión externa, regresar a su núcleo y tenerse paciencia. En resumen, la situación de Kate Middleton nos lleva a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de la vida pública y privada en la era de las redes sociales. De alguien tan lejana como Kate o tan cercana como tu hermana. Su ausencia nos recuerda que detrás de la imagen cuidadosamente construida de la realeza hay seres humanos con sus propias luchas y desafíos. De manera similar, en nuestras propias vidas en línea, es crucial cuestionar la autenticidad de lo que vemos y compartimos. Es hora de desafiar la presión de aparentar una vida perfecta y buscar conexiones más genuinas y significativas con los demás. Y tú, ¿Cuál crees que es la razón que nos lleva a aparentar en las redes sociales? Short film ‘A social life’: 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes
- Los estragos del consumismo en los vínculos humanos
Somos consumidores: así nos llaman y así nos vemos; ya casi no gozamos del trato de persona. Es más, con tanta vehemencia hemos abrazado esta identidad, que nos resulta embarazoso mantener por más de dos años el mismo celular. ¿Y cómo evitarlo? Cada año sale uno nuevo en el mercado con un lente adicional en la cámara; cada tantos meses la ropa de fast-fashion pasa de moda y aburre; cada día se nos bombardea por todos los medios con la idea de que necesitamos el producto que promete saciar nuestros deseos y realizar nuestra existencia. Lastimosamente, el consumo desmedido trae sus consecuencias. No solo conlleva las ya muy palpables repercusiones climáticas, sino que también desemboca en un problema de cuestiones meramente humanas: la tendencia a ver los vínculos humanos como un producto más, algo inmediato y fácil de desechar en tanto aburra o deje de ser complaciente a nivel individual. Las formas en que se observa esto son evidentes: a diario se nos recita un discurso individualista exacerbado, afirmando que no necesitamos de nadie para ser felices; que no hay que apegarse a las personas; que cualquier actitud que no sea de nuestro agrado resulta tóxica; y que aquello de comprometerse por un largo tiempo no es algo más que una estafa, es privarse de la libertad de probar los miles de sabores presentes en el mercado de las relaciones humanas. De esto, me surgen una serie de preguntas: ¿Realmente brinda bienestar el desapegarse de los demás, o es más una muestra de miedo e incapacidad de amar? ¿No resulta más «tóxico» (aunque un término más preciso sería inmaduro) evitar tratar con los problemas que intentar hablar y solucionarlos? ¿De qué sirve la libertad individual si no se compromete a nada? Nadie es una isla El apegarse a otro es sinónimo de ser dependiente de este y, gracias a la cultura individualista, mostrar el más mínimo grado de dependencia hacia alguien ha tomado un matiz indeseable, vergonzoso. La idea es que uno sea autónomo y debe hacer todo por sí solo, que mostrarse abierto a los demás o buscar su apoyo es de gente emocionalmente débil y frágil. Si bien es cierto que uno no debe entregarse enteramente a un tercero, cierto grado de dependencia es necesario para que un vínculo resulte afectivo, confiable y de apoyo. Es bien dicho que «ninguna persona es una isla», porque nadie puede vivir — ni siquiera sobrevivir — sin la necesidad de alguien. El lenguaje no fue inventado por solo una persona, los mamuts no eran cazados por un solo hombre con su lanza y mentalidad positiva, los niños no se abandonan a su suerte para que crezcan por sí solos. Somos seres sociales y ello implica la necesidad de formar parte de una comunidad, una familia, un grupo de interés, etc. Según Erich Fromm, el amor inmaduro adopta la idea de «te amo porque te necesito» y el maduro de «te necesito porque te amo». De modo que las premisas de ser ciegamente dependiente o independiente, resultan perniciosas; sin embargo, en el acto mismo de amar, uno entrega una parte de sí y recibe una parte de otro, por lo que la idea del desapego es inviable y encaja más con sentir indiferencia o apatía. El concepto clave es el de interdependencia, que implica una dependencia mesurada y recíproca en donde ambas partes ven el uno por el otro, se cultivan, procuran su bienestar y existe una responsabilidad moral con la persona. En palabras del mismo autor: «En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos». Esto resulta chocante con los ideales consumistas, pues implica un compromiso (a veces llamado «atadura») que no siempre permitirá que uno sacie sus deseos de probar cosas nuevas, de las espontaneidades, de la idea de ser libre y no verse limitado a nadie. De ello deriva un escepticismo creciente hacia la idea del «hasta que la muerte los separe», cada día parece más una broma de mal gusto y un concepto sumamente anticuado. «Antes era fácil hacer esas promesas porque la gente vivía 50 años, a lo mucho» escuché alguna vez. Así, pues, uno se encuentra terrenos cada vez menos fértiles en donde pueda sembrar sus sentimientos y nutrir sus relaciones. Citando a Zygmunt Bauman: Si uno sabe que su pareja puede decidir acabar con la relación en cualquier momento, con o sin su propio acuerdo (tan pronto como descubre que usted ha perdido todo potencial de gozo y ya no ofrece la promesa de nuevos placeres, o solo porque el pasto parece más verde del otro lado de la cerca) invertir todos sus sentimientos en la relación siempre es una alternativa riesgosa. Es así como llegamos a enfrentarnos a una paradoja: no podemos prescindir de los demás, porque eso implicaría morirnos de frío en la oscuridad y vacío de la soledad, pero tampoco podemos acercarnos demasiado porque estamos temerosos de terminar lastimados. Algo parecido al dilema del erizo que mencionaba Schopenhauer. El amor en tiempos de Tinder Las apps de citas quizá sean el mejor ejemplo de la mercantilización de los individuos y las relaciones. En ellas, uno encuentra un amplio catálogo de perfiles en los que un algoritmo dicta si encajan con sus gustos personales, sus intereses, y el usuario los juzga de dignos o no para entablar una conversación basándose en unas cuantas fotos y la descripción que pongan. Una descripción que recuerda mucho a la que se pone en los productos de oferta en Amazon. De esta forma, las interacciones se tornan sumamente despersonalizadas, casi es como si se tratara de un juego en donde los puntos son los match que uno tenga. Antes que ver a una persona, terminamos por ver un perfil construido con base a lo que se cree que está en demanda en el mercado; extinta queda la idea de conocer al otro, construir confianza, y ver si se entabla una amistad u otra cosa. No, en la era de la inmediatez eso es demasiado exhausto e innecesario, ¿por qué se perdería el tiempo así cuando hay un sinfín de otros perfiles? Entre más impersonal sea el trato, mejor. Así es todo más relajado, no existen compromisos y, en cuanto uno se aburra, siempre puede eliminar o bloquear al otro sin decir una sola palabra. El ser humano es el fin No pretendo dar el mensaje al lector de que no debe utilizar apps de citas, mucho menos de cómo debe o no llevar sus relaciones de amistad o de pareja. Simplemente, señalo las fisuras existentes en estos ámbitos, basándome en las teorías de los sociólogos citados. Creo firmemente en que el ser humano es un fin en sí mismo y jamás debe verse como un medio. No obstante, la visión mercantil de las relaciones humanas apunta, precisamente, a lo último: tratamos a las personas en tanto su valor de uso, desechamos a alguien en cuanto nos aburre, esperamos que el otro sea complaciente en todos los aspectos y no toleramos las diferencias individuales. En su libro Amor Líquido, Bauman expone que la vida del consumidor invita a las liviandades, a la velocidad; aquellos que no se encuentran aferrados a sus posesiones por mucho tiempo, son aquellos que están en la cima de la satisfacción. Pasamos así de la compra a la renta, de lo perdurable a lo desechable, y de vínculos sólidos a frágiles. Si es cierto — como señalaba Viktor Frankl — que el amor es una forma de trascendencia personal, es decir, algo por lo que el ser humano se olvida de sí mismo y dota de sentido su existencia, entonces aquel acto debe ser todo menos egoísta. Amar es un verbo no compatible con el de consumir. Algo por lo que se entrega la vida misma no puede ser tan superficial y vil. Finalizo compartiendo un poema corto—mas no por ello simple — de Emily Dickinson, pues me parece que en él plasma la importancia que tiene el amor en la vida humana. Quizás, el recordarnos esta última parte, ayude a tratarnos mutuamente acorde a nuestra dignidad: Love is anterior to life,posterior to deathinitial of creation, andthe exponent of breath. 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes
- Las redes sociales SON la enfermedad mental
La definición de una enfermedad mental según la Organización Mundial de la Salud (WHO) es “una alteración clínicamente significativa de la cognición, la regulación de las emociones o el comportamiento de un individuo.” Entendiendo lo anterior, creeriamos que pocos de nosotros caemos dentro de lo que se puede definir como una enfermedad mental. No obstante, hace unos días mientras me echaba el chisme del día en twitter (o “X”) me topé con un hilo contestando a la pregunta “Nombra un comportamiento que no está etiquetado como una forma de enfermedad mental pero que crees que debería serlo.” Como era de esperarse, leí todo tipo de comentarios, unos tan sencillos como decir mentiras, pero lo que más llamó mi atención fue la cantidad de conductas mencionados alrededor de las redes sociales: La constante validación de extraños no está clasificada como enfermedad mental, pero es una tendencia de la que debemos tener cuidado. En 1902, nació el concepto de “yo-espejo” que explica cómo la visión que tienen de nosotros los demás, construye, cambia y mantiene nuestra propia imagen. Pero como no es posible saber exactamente cómo nos ven los demás, terminamos construyendo, cambiando y manteniendo una imagen que nosotros creemos que es como nos ven. En otras palabras, “No soy lo que pienso que soy y no soy lo que tú piensas que soy, soy lo que yo pienso que tú piensas que soy.” Las redes sociales tienen como principio la validación externa de forma inmediata -y la adicción que esto genera es la razón por la cual cada vez hay más empresas como Meta y Tinder enfrentando demandas-, por eso cuando subimos contenido en TikTok, Instagram o cualquier otra red, siempre vamos en busca de un “me gusta” y esto, sea de forma consciente o inconsciente pone nuestra salud mental en riesgo porque aprendemos a ser aceptados y auto aceptarnos de esta manera. Compartimos una vida ligada a lo que nos gustaría que los demás pensaran de nosotros, a lo popular, a lo cool. Buscamos conexión y validación, pero muchas veces nos deja más desconectados de nuestra realidad y de nuestro ser interior. Hay que aprender a no caer en esta red flag masiva. Romper el ciclo no es fácil pero es necesario. Reconocer cuándo estás buscando la validación externa es el primer paso para elegir una opción más efectiva en el mundo análogo. Una buena manera de empezar es dejando las redes sociales por un tiempo, porque esto elimina la comparación constante que tenemos con otras personas o la ansiedad y estrés que genera lo que publicamos. Ser consciente de nuestros propios talentos, habilidades y capacidades también nos ayudará a dejar atrás la validación externa, que aunque no es mala,se vuelve problemática cuando se convierte en el centro de todo lo que haces. ¿Y tú, qué comportamiento de las redes sociales consideras que debería ser una forma de enfermedad mental pero no lo es? 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes
- ¡Sonríe, HDTPM!
Por: Ron Williams Todos, por voluntad propia o contra ella, hemos llegado a toparnos con alguno de estos gurús o life-coach de la autoayuda quienes, acompañados de un inverosímil caso de éxito, vienen a impartirnos sus secretos para la riqueza, el éxito personal, o la felicidad misma con alguna frase pueril del estilo: «¿Ha sido despedido de su empleo? ¡Qué gran oportunidad para dedicarse a lo que le apasiona! ¿Siente que su pareja no le satisface más? ¡Desapéguese! ¡Disfrute de su libertad y no se ate a las personas! ¿Se siente afligido o abrumado por los problemas que le acontecen? ¡Cambie su mentalidad! ¡Manifieste buenos pensamientos al universo y atraerá cosas positivas hacia usted!» Debo decirlo: aquello me da acidez, me causa agruras y poco falta para que me haga vomitar la bilis. ¿Por qué? Porque decirle a las personas que deben tomar todo cuanto les acontezca con una sonrisa, que la solución a sus problemas radica en un cambio de mentalidad, y que sus pensamientos atraerán las cosas que deseen a su vida, es un inescrupuloso engaño capaz de inducir en la gente un mayor sentimiento de culpa, miseria e inutilidad con sus vidas, pues asumirán que cualquier suceso no se deberá a nada ni nadie salvo a sí mismos; pasando por alto circunstancias cruciales como su país de origen, la educación recibida, el poder adquisitivo con el que contaron, entre un sinfín de factores más que, nos gusten o no, juegan un papel importante en nuestras vidas. El universo conspira a tu favor Mi primer acercamiento hacia esta ola de pensamiento optimista tuvo lugar en el año 2017, mientras era un adolescente sin la más mínima noción de lo que era el mundo real. Un día, recuerdo haberme encontrado con un hermoso libro café de pasta dura en el librero de mi casa que al instante logró captar mi atención. Me extrañó demasiado, nadie había mencionado algo de él y parecía interesante; era pequeño y de hojas plastificadas, las cuales contaban con un tono amarillezco que lo hacían parecer antiguo y contenedor de desbordante sabiduría ancestral; «encontré algo valioso» pensé. Aquel libro llevaba por nombre El Secreto y sí, admito — no sin vergüenza —que lo leí. En mi defensa, contaba con un diseño muy atractivo. Como es bien sabido, en dicho libro, la autora Rhonda Byrne postula la famosa y pseudocientífica Ley de la Atracción asegurando que, a través del agradecimiento y la visualización, lograremos manifestar nuestros deseos en la realidad gracias a que el universo es un ente consciente que, de alguna forma, se relaciona con nuestros pensamientos y nos provee de todo aquello en lo que más enfocamos nuestra atención… Para todos aquellos que se preguntaron de qué les iría a servir cursar la materia de física, he aquí su respuesta. Más allá del espasmo científico que pueda ocasionar la autodenominada Ley y lo bien que pueda hacer sentir a unos cuantos el negar la realidad, es de considerar el hecho que esta también sirve como un aporte de ansiedad en los que sí llegan a creer en ella. Imagina enterarte de que todo lo que ocurre en tu vida es gracias a lo que piensas día con día: la muerte de tu perro, el asalto de la semana pasada, el pelo en la sopa, absolutamente todo lo has atraído tú mismo. Desearía estar exagerando, pero este tipo de pensamiento milagroso-ansioso no se limita a nada; en una entrevista que le hicieron a la autora del libro, donde se le cuestionaba sobre el tsunami ocurrido en Japón, ella afirmaba que dicho fenómeno se debía gracias a que la población del país no había pensado de una forma lo suficientemente positiva y que, de algún modo, lo atrajeron hacia ellos. Rhonda Byrne no ha sido la única en proponer esta embarazosa forma de pensamiento, un sinfín de autores multi-ventas como Napoleón Hill, Harv Eker y, por supuesto, Paulo Coelho realizan la misma propaganda en sus panfletos. De alguna forma, el secreto para la riqueza simplemente es recortar la imagen de una mansión y visualizarte en ella todos los días, el secreto para lograr tus sueños es simplemente agradecer y decirte «palabras de afirmación» cada mañana y noche, porque «el universo conspira a tu favor». Todo ello forma una idea hedonista, infantil y narcisista de la realidad, pretendiendo hacer ver al lector que todo lo existente se encuentra ahí para satisfacerle: bienes materiales, bienes inmateriales e incluso personas, como si estas no poseyesen voluntad y decisión propias. Sé un sonriente infeliz Joker (2019) «¡Sonríe! ¡Que nada te apague! ¡Actitud ante todo!» les gritaba con euforia y una evidente sonrisa postiza de oreja a oreja una famosa influencer — lamento usar dicho termino — a sus seguidores en una transmisión en vivo por Instagram. «¡Usted es capaz de lograr absolutamente todo lo que se proponga!» decía otro denominado gurú de los negocios en un vídeo. A pesar de ser visiones muy irreales, este tipo de contenido súper-optimista es muy compartido y redituable; no es de extrañar que las redes sociales se inunden de este. Hoy en día te encuentras con un execrable life-coach o gurú, de dudosa preparación, en cada maldito lugar: anuncios de YouTube, posts de Facebook, publicidades de Instagram, etc. ¿Por qué es esto? ¿Es que a caso nos encontramos tan desesperados en busca de guía para poner nuestra vida en orden? Se le dice a la gente que no se preocupe, que agradezca, que no se queje ni ponga excusas de nada, que todo depende de ellos, que se aleje de las personas tóxicas, que ya vendrán cosas mejores; yo me pregunto: ¿hasta qué punto es esto sano? Pretender hacer ver a la gente que expresar su sentir está mal, y que el único estado aceptable en el que hay que estar es el de la felicidad y la productividad es ridículo. Sobrada evidencia existe apuntando a que reprimir emociones trae consecuencias perniciosas para nuestra salud física y mental, y que el estarte presionando todo el tiempo por ser una máquina productiva indudablemente terminará con tu sanidad ocasionándote un burnout. Este discurso, centralizado en que todo está bien y no hay que prestar atención a las cosas negativas, hace ver a la aflicción y la queja como actos condenables, dignos de una persona «tóxica», las cuales hay que mantener bien lejos para que no nos perturben con su negatividad. El daño que ello puede ocasionar en terceros es de consternar, pues no es mas que una forma de maquillar el sentir y eludir la realidad, en lugar de plantear una forma efectiva de hacer frente a ella. Resultando esto en una mayor insatisfacción, una vez se cae en cuenta de que la vida no mejora por pensar cosas bonitas. Serás rico, créetela «El problema es que la mayoría no tiene mentalidad de rico — me decía un conocido la otra vez — . La gente va a la escuela y simplemente se les enseña a ser empleados». Me abstuve de decirle algo al sujeto, contuve mi risa y procedí a darle un trago a mi bebida y, antes de que fuese a invitarnos a invertir en Forex, un amigo consiguió cambiar el tema de conversación. La denominada mentalidad de tiburón se ha vuelto todo un fenómeno en internet, muy en parte debido al desate de una horda de sujetos trajeados que, con aires de superioridad, vienen a decirle a la gente que renuncie a sus empleos, se pongan a invertir y que sigan su pasión — porque estos creen que no existe gente que pueda disfrutar su trabajo — , usualmente citando a figuras como Steve Jobs con la romantizada frase siguiente: Si no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos. El discurso viene acompañado con inverosímiles historias de éxito y de un llamado a la gente a que se «atreva» a ser de esos pocos valentones iluminados que deciden irse a emprender y seguir sus sueños en busca de la libertad financiera, poniendo como la mayor deshonra el que alguien decida buscarse un empleo e incluso, algunos de estos divertidos personajes, llegan a burlarse de la gente que lo hace. También afirman que lo único necesario es liberarnos de nuestra «mentalidad de pobre» y creer en nosotros mismos, que no podemos conformarnos con tener un trabajo o seremos unos mediocres desgraciados, y que solo aquellos quienes trabajan verdaderamente duro en algo y se levantan a las cinco de la mañana, son quienes logran el éxito en la vida. Todo esto, para después ofrecer su sobrevaluado curso que promete cambiarte la mentalidad y enseñarte a vender. Si no es usted consumidor de este tipo de contenido, podrá sonarle como una visión demasiado ingenua de los hechos, o habrá que decirle a los más de 50 millones de pobres que se encuentran en México que cambien su mentalidad de ipso facto, que se levanten más temprano y que dejen de poner excusas para trabajar. Promover la idea de que vivimos en una meritocracia y negar el hecho de que el mundo exterior tiene una influencia en el curso que nuestras vidas pueden tomar, es meramente una necedad. Desearía que fuese cierto eso de que la vida le dota a cualquiera de la oportunidad de hacerse rico, pero simplemente no es así. La riqueza no surge por un mero acto de cambio de mentalidad y actitud, tampoco de la cantidad de horas que te dediques a trabajar en algo. Si a eso se redujera todo, ¿de qué demonios servirían disciplinas como la Economía y las Finanzas? No mates la crítica Mi intención aquí no es arremeter contra toda la autoayuda existente, no toda esta tiene deplorables enseñanzas. Hay escritores serios, quienes respaldados por investigación, han escrito libros de este género. Sin embargo, no son autores que — además de no hacerse ver como salvadores espirituales— propongan soluciones mágicas a sus lectores con un derrame de optimismo, ni que condenen a la crítica como un mal aborrecible. Yo me pregunto: ¿cómo se ha de sentir aquella persona que se ha leído decenas de libros y asistido a cientos de cursos para quitar su mentalidad de pobre pero no logra ni obtener un aumento? ¿qué sentimiento le provocará el fingir felicidad a quien por dentro se quiebra solo por no querer ser «negativo»? ¿qué pensará aquel que desea algo con todas sus fuerzas y ve que la Ley de la Atracción no le hace efecto? Hay que ser bien claros en algo y es que en la vida nos encontraremos con injusticias, tragos amargos, pérdidas, y sus remedios no se darán pretendiendo que todo es cuestión de actitud y creer en sí mismo. Estos coach o gurús— como se les quiera llamar — saben cómo hablar y persuadir a la gente, lo cual hace que muchos terminen cayendo: desde el narcisista, creyente de ser merecedor de todo en la vida y hambriento de algo que le confirme su fantasía, hasta aquel desesperado y rebasado por su entorno, buscando aferrarse al primer sujeto que se presente como su salvador. En ambos casos siempre recomendaré la terapia. Ahora, más allá del mencionado desgaste emocional que este pensamiento obsesionado con el optimismo pueda traer, vale la pena meditar la siguiente pregunta: ¿Cómo se mejora algo, si no es siendo crítico con ello? Cuando uno se impone asumir que las cosas están bien, que quien critica algo es debido a que es un hater, o que el universo siempre conspirará a su favor, ¿cómo pretende hacer ver los problemas que acontecen a la sociedad, a su comunidad o a sí mismo? Si a principias esto no se señala, no se hará nada contra ello. Creo firmemente en que los verdaderos optimistas son aquellas personas quienes son críticas con su entorno y consigo mismos, las que señalan cuando algo no es correcto y las que opinan de forma argumentada para defender una causa noble. Aquel que pretende ver todo con buenos ojos, aquel que mira la vida como un conjunto de experiencias que hay que tomar siempre de forma positiva, no hace nada por mejorar su realidad. El hambre no se erradicará diciéndole al pobre que cambie de actitud, el cambio climático no se controlará pidiéndole al universo que la Tierra enfríe, la violencia no cesará centrándonos en el lado bueno de nuestro gobierno. Ignorar un problema nunca contribuirá a la solución del mismo. Exhorto, pues, a que como ciudadanos, paisanos y habitantes del mundo, hagamos más lo primero; lo necesitamos.
- El heroico acto de amar
“El amor es una cosa chistosa: Le donaría un riñón a mi esposo sin dudarlo, pero me molesta de sobremanera si me pide hacer una parada en la farmacia para comprar crema de afeitar” - Gretchen Rubin No existe un consenso sobre lo que es un “buen matrimonio”, pero lo reconozco cuando lo veo: Mi mamá cepillando la cabecita blanca de mi papá, recostado en la cama del hospital a pocos meses de morir; ninguno de los dos queriendo estar ahí, pero juntos y de buen ánimo…Luego me acuerdo de mi misma la semana pasada, volteando los ojos y arrastrando los pies cuando mi esposo interrumpió mi lectura para pedirme desde la regadera que le alcanzara una toalla. Amo a mi esposo con todo mi corazón, pero me cacho de vez en cuando tratándolo con menos cortesía que a mis amigos o incluso gente extraña. La confianza apesta y como dice Gretchen Rubin, el amor es algo muy curioso porque a veces pensamos que se manifiesta en esa disposición heroica de dar la vida o un riñón al ser amado, pero la realidad es que el amor se esconde en las cosas más ordinarias del día, esas que nos confrontan a puerta cerrada, donde nadie ve, donde nadie nos aplaude….¡Auch! Justo ahí en el anonimato es donde está la verdadera libertad para elegir ser luz en lugar de sombra, ser candil de tu propia casa y no solamente de la calle. ¿Qué tan dispuesta estoy a no quejarme, a hacer ese favor de buena gana, a esforzarme por poner un ambiente agradable en mi familia, a no convertir la hora de la comida en un listado de reclamos y esperarme al momento indicado para comunicar mis desacuerdos, a no caer en la tentación de victimizarme, a respirar y ser paciente, a no reaccionar de forma sarcástica ante cualquier provocación? En mi opinión, ahí está el verdadero heroísmo y utilizo esa palabra porque un héroe por definición es alguien que pone su vida al servicio de algo más grande que sí mismo. Ese heroísmo, que implica dejar de pensar todo el tiempo en nosotros mismos, en nuestra comodidad y nuestros deseos nos abre todas las puertas interiores: Las personas egocéntricas viven en un espacio espiritual muy limitado, operando con una inercia propia de los niños. Traspasar ese ensimismamiento implica una transformación interior que nos ayuda a entendernos como parte de algo más: un matrimonio, una familia, una comunidad, un planeta. A ese proceso de supeditar lo inmediato al bien mayor de ese “algo más” podríamos llamarle madurar. Paradójicamente la cultura actual nos invita a actuar exactamente de la forma opuesta, con una lógica infantil: ponerte al centro, primero, atendiendo todos tus deseos, justificando todas tus reacciones emocionales. Me di cuenta que no me interesa alinearme a esa engañosa narrativa contemporánea y por el contrario, descubrí que amar en lo pequeño hace la vida más ligera para mi y para quien me rodea. De pronto los actos más ordinarios, como esa escena de mi mamá cepillando el pelo de mi papá, tienen un valor enorme, trascendente y ese amor se vuelve expansivo. Misma situación, diferente enfoque, diferente resultado: Si yo cambio, todo cambia. ¿A tí, desde tu realidad, en qué cosas te cuesta salir de ti? 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes
- Distorsiones que fomentan la polarización
Los medios de comunicación, los influencers y nosotros mismos, somos expertos en tener este tipo de conversaciones, que lejos de fomentar la paz solo nos dividen en "buenos y malos", tribalizando y polarizando a la sociedad. En los 60s Aaron Beck desarrolló la terapia Conductivo-Conductual (TCC). Esta nos ayuda a darnos cuenta cómo muchas veces nuestra interpretación de la realidad está distorsionada El mundo está TAN polarizado que necesitamos empezar a identificar nuestras distorsiones para poder comunicarnos mejor. Estos son algunos de los errores más comunes en el discurso actual. Deterctarlos nos ayudará a elevar el nivel de conversación y de argumentación: Sobregeneralización: Cuando tomas algo particular y lo haces regla Ej. “Todos los de black lives matter son delincuentes” o “Todos los pro Trump son racistas” Catastrofismo: Cuando piensas que el peor escenario posible es el más probable. Ej. “Si gana Biden, E.U se va a convertir en Venezuela” o “si gana Trump, E.U se va a convertir en una dictadura fascista” Descalificando lo positivo: cuando te aferras a un juicio negativo, quitando importancia a lo bueno Ej. Persona 1 :“Gracias al feminismo ahora puedo votar” Persona 2: “¡Eso es diferente! tu movimiento está podrido Ej. Persona 1: Estas son organizaciones pro vida que ayudaran a niños de la calle Persona 2 : ¿Y por qué no adoptas tú a estos niños, hipócrita? Lectura de la mente: cuando asumes lo que la gente piensa “ya va a sacar su comentario de whitexican privilegiado” “Ya va a sacar su comentario de chairo resentido” Etiquetado: cuando asignas rasgos negativos a los demás Persona 1: “No estoy de acuerdo con el cambio de sexo en los niños por estas razones…” Persona 2: “¡Transfóbico!” Persona 1: “Soy trans” Persona 2: “¡Degenerado!” Razonamiento emocional: cuando tus sentimientos guían tu interpretación de la realidad Ej1;“Lo que humaniza al embrión es el deseo de ser madre” Ej2:“¡No abortes” la maternidad es lo más bonito del mundo “ Culpabilización: cuando piensas que los otros son la fuente de la desgracia y no asumes tu responsabilidad Todo es culpa del peje Todo es culpa del prian Pensamiento dicotómico: cuando ves las cosas en blanco o negro, todo o nada Si no estas a favor del aborto, eres anti-derechos Si no eres de derecha, eres comunista ¿Se te ocurren más ejemplos? Comenta una 💣 si estás de acuerdo #noseapendeje #cuestionaloqueves #polarizacion #tribalizacion #tribalismo #capitolio #trump
- La extraordinaria vida ordinaria
En 1657 Johannes Vermeer pintó un cuadro que tituló “La callejuela”. Una obra que no tiene nada particularmente único: es literalmente un pequeño callejón, silencioso, donde se ve a personas comunes y corrientes realizando tareas ordinarias: cosiendo, lavando ropa, niños jugando. Vermeer retrató esto porque pensaba que la vida ordinaria es HERÓICA, porque es lo más difícil de manejar. Simplemente piensa: ¿Cuánto se requiere para criar un hijo sano y funcional? ¿Para mantener un matrimonio feliz después de muchos años? ¿Para tener una casa en orden? ¿Para manejar la frustración y no estallar cada vez que algo se escapa de nuestros planes? Este cuadro fue tomado como un acto de rebeldía y desató una revolución silenciosa en Europa: Pieter de Hooch se sumó a esta ola retratando momentos aleatorios del día, donde “no está pasando nada”, pero donde se esconde gran parte del significado de la vida. Así, con el paso de los años, se sumaron más y más artistas a este movimiento; artistas que decidieron retratar el lenguaje universal de lo cotidiano y rescatar la belleza de la rutina. En aquel entonces lo que se valoraba en el arte eran las vidas excéntricas de la aristocracia, de las élites sociales y religiosas; el despliegue de opulencia de personas reconocidas, con logros extraordinarios…pero que representaban a una mínima parte de la población, gente desconectada de la realidad. Entonces aquí radica la relevancia de Vermeer y sus compañeros: en un momento donde se resaltaba lo sobresaliente, ellos eligieron otro camino: el de retratar aquello que representa el día a día de la mayor parte de la gente. Hablar de lo cotidiano es importante porque nos confronta para re pensar lo que valoramos como sociedad y nuestros principios. Hoy, al igual que en 1657, nos explican el mundo en su versión más brillante: Valoramos los objetos, acumular experiencias…caemos en la tentación de pensar que nuestras vidas deben ser extraordinarias para ser valiosas o salirse de la norma para que valgan la pena, entonces hacer una comida bien hecha, regar las plantas, leer un libro, jugar con tus hijos, no tienen ningún valor, porque el mundo no lo premia, pero que paradójicamente conforma la mayor parte de nuestro día…¿Qué estamos haciendo con eso? Así como en la época de Vermeer, hoy relacionamos la buena vida con estar al centro, a cargo, en el reflector…por eso este tipo de arte nos confronta y hace cuestionarnos lo que valoramos como bueno. Valorar lo ordinario nos ayuda a apreciar nuestras vidas, nuestra realidad, sin odiarnos por no estar a la altura de los estándares sin sentido y hacer las paces con nosotras para dejar de buscar afuera lo que me hace falta adentro. Un acto de resistencia hoy, ante la cultura del espectáculo, es resignificar lo ordinario. 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes
- La incuestionable ciencia
Francesca Gino, una profesora reconocida de Harvard, investigaba la ciencia del comportamiento relacionado con la honestidad y fue descubierta manipulando y mintiendo en los datos de los artículos que publicaba. 2 Marc Tessier-Lavigne, presidente de Stanford y uno de los investigadores más renombrados en neurociencias, en especial en el estudio del Alzheimer, renunció a su puesto hace unos meses cuando descubrieron manipulación de datos en la mayoría de sus artículos, incluso alterando imágenes de microscopio con photoshop. 3 Diederik Stapel, un reconocido investigador de la ciencia del comportamiento humano, mintió en al menos 50 estudios a lo largo de su carrera. 4 Muchas ramas de la ciencia que han sido construidas durante décadas con base en estudios falsos o amañados ponen en tela de juicio las conclusiones que de ahí emanaron y las pautas para la medicina que se implementaron a partir de estos estudios. Pero, ¿Cómo es que todas estas mentiras pasaron los filtros? ¿Por qué algunas personas que están a cargo de buscar la verdad están tan motivados a mentir? Para responder esto tendríamos que empezar por entender ¿Cómo hacemos ciencia? Cuando un científico quiere publicar sus descubrimientos, su artículo tiene que pasar por un proceso llamado revisión por pares. En términos simples, El científico envía su artículo a una revista académica, y tiene la opción ante la revisión de ser o no anónimo. La revista le envía su artículo a uno o varios investigadores renombrados que estudian lo mismo que el científico, revisan el artículo, juzgan la redacción, si éste necesita más datos, y si es lo suficientemente bueno para ser publicado en dicha revista. Si los “pares” aprueban el artículo, éste es publicado en la revista, y la investigación ahora está bien vista para ser usada en otras investigaciones, o para encontrar aplicaciones de ésta en el mundo real. ¿Qué dicen los investigadores que está mal con el proceso? Ninguno es recompensado monetariamente por su trabajo: ni el científico que publica la investigación, ni su compañero que la revisa, por lo que es esperado que haga las incontables revisiones en su tiempo libre. El investigador puede tomar años para revisar un solo artículo o no tomarse el tiempo necesario para hacer una revisión rigurosa. Por otro lado, las personas que buscan publicar sus investigaciones, aunque no son recompensadas, requieren de resultados positivos para subsistir de becas para financiar su investigación, por lo que no tienden a publicar sus fracasos o están motivados a mentir. Por lo tanto, las personas que lo revisan estudian lo mismo que el científico a quien revisan pueden estar sesgados para rechazar el artículo que están revisando, ya que es un sistema competitivo, y puede que el descubrimiento contradiga lo que ellos están investigando, o que quieran publicar el descubrimiento ellos mismos, siendo los primeros. También pueden estar sesgados para probar el artículo, si la persona o la institución que están revisando tiene renombre y una posición de poder sobre la persona que revisa, o rechazarlo, si éstos no tienen cierto renombre. ¿Hay otras maneras de hacer ciencia? Que el sistema de doble ciego sea obligatorio: que en la revisión por pares, ni los autores ni los revisores conozcan el nombre o la afiliación de los demás. Así, se evita el sesgo de quien lo revisa. Que los investigadores sean justamente recompensados: Así, se tomarán el tiempo que merece una revisión exhaustiva. Los megaestudios: un artículo donde, ante un mismo fenómeno, se publican diferentes hipótesis y diferentes recolecciones de datos a partir de esa hipótesis, pero todos los datos tienen el mismo estándar para ser analizados en conjunto. Todos los autores, incluso los que fracasaron en su hipótesis, son publicados, y se promueve, en vez de competición, cooperación, donde todos son beneficiados. 5 El sistema de ciencia abierta: Un sistema completamente diferente, donde los científicos, en vez publicar su artículo a una revista, suben a una base de datos abierta y gratuita el proceso, los datos duros, y sus descubrimientos y análisis. El proceso de revisión se hace de manera pública y el renombre de la investigación, en vez de basarse en el prestigio de la institución, o la revista, se basa en que otro científico tenga la capacidad de repetir el experimento, obtener los mismos resultados, y después construir más datos a partir de los encontrados. Otra vez, todos los autores, incluso los que fracasaron en su hipótesis, son publicados, y se promueve, en vez de competición, cooperación, donde todos son beneficiados. 6 La manera en la que buscamos la verdad, debería de valerse de la herramienta más importante de la humanidad: la cooperación. Si el camino a la verdad es un proyecto comunitario, nos daremos cuenta que, también en la ciencia, está bien no ser perfecto o suficiente, ya que lo que me falta está en mi hermano. 🧠#NoSeApendeje 💣#CuestionaLoQueVes Sobre los fraudes académicos de políticos: https://aristeguinoticias.com/2108/mexico/pena-nieto-de-plagiador-a-presidente/, https://elpais.com/mexico/2023-02-24/la-ministra-yasmin-esquivel-plagio-en-su-tesis-de-doctorado.html, https://elpais.com/mexico/2023-09-20/el-plagio-en-el-trabajo-de-titulacion-de-xochitl-galvez-sacude-la-campana-presidencial-en-mexico.html El fraude de Francesca Gino: https://datacolada.org/109, https://datacolada.org/110, https://datacolada.org/111 El fraude de Marc Tessier-Lavigne: https://shorturl.at/EPR89, https://shorturl.at/vyK48 El fraude de Diederik Stapel: Los megaestudios: https://academic.oup.com/pnasnexus/article/1/5/pgac214/6751928?login=false, Megastudies improve the impact of applied behavioural ...Nature Journalhttps://www.nature.com › articles El movimiento de ciencia abierta:https://www.cos.io/, https://www.youtube.com/watch?v=L5rVH1KGBCY, https://www.youtube.com/watch?v=c-bemNZ-IqA
- Cómo tener un feliz 2024, independientemente de tus logros
Todo internet está lleno de retos; desde nutrición y fitness hasta hábitos o inversiones, y el inicio de un nuevo año es el momento perfecto para embarcarnos en alguno de ellos. Si bien estos pueden ser caminos eficaces para alcanzar objetivos específicos, algo que pocas veces nos detenemos a pensar es: ¿de dónde, o de quién adoptamos nuestras metas en primer lugar? El filósofo René Girard desarrolló la teoría del deseo mimético con la que explica, entre otras cosas, que las metas que deseamos, no importa si son laborales, educativas, personales o financieras, todas están incrustadas en un sistema de deseo más grande. Formamos parte de distintos ámbitos, reales o virtuales, y cada uno de ellos informa los deseos que moldean nuestras aspiraciones, que a su vez se traducen en propósitos o metas concretas. Esto quiere decir que, muy probablemente, las metas que te estás planteando este año, tú no las elegiste. La realidad es que, la mayoría de las veces, las metas no son elegidas por nosotros, sino para nosotros, por modelos o referentes. Eso es el deseo mimético. Para salir de esa inercia, la propuesta es pasar más tiempo mapeando -literal, con pluma y papel- los sistemas de los que formamos parte (familia, amigos, trabajo, redes sociales, etc.), para comprender los deseos que se forman en cada uno y nuestro lugar dentro de ellos. Esto es muy importante, porque cuando nos enfocamos en establecer y medir metas, en vez de en cómo escogerlas, algo tan bueno, como puede ser un propósito, se puede convertir en un auto-flagelo. Esa sensación de insuficiencia o decepción que todos hemos experimentado alguna vez en el último jalón del año, es un ejemplo de esto, cuando nos damos cuenta que, de todo lo que nos propusimos al inicio del año, alcanzamos poco o nada. O incluso si logramos mucho, algo sigue faltando. Esto pasa porque tendemos a volver al estado original de nuestra felicidad antes de que tales eventos sucedieran. Las mejoras o adversidades en la vida sólo dan felicidad o infelicidad a corto plazo. Este comportamiento ha sido estudiado por la psicología bajo el concepto de adaptación hedónica, que explica la tendencia a adaptarnos después de experimentar un cambio significativo en nuestras circunstancias de vida, sea positivo o negativo, concluyendo que la búsqueda constante de objetivos materiales o circunstancias externas no conduce a una felicidad sostenida. Pero entonces, ¿Qué sí nos la puede dar? El científico social Arthur C. Brooks, especialista en la felicidad, tiene una fórmula sencilla para esto: La satisfacción es el resultado de lo que tenemos entre lo que queremos, lo que significa que en vez de enfocarnos en tener más de lo que queremos, el esfuerzo será más eficaz si trabajamos en desear cada vez menos. Esto no significa conformarnos, se trata de hacer un esfuerzo inverso, de depuración: primeramente, identificando de dónde vienen nuestros deseos y cuestionando si realmente son para nuestro bien mayor o son más bien un condicionamiento social; y después, enfocándonos en soltar lo que no se alinea verdaderamente a nuestro propósito mayor. Dejando ir, liberamos el espacio interior que necesitamos para recibir y apreciar en el presente. Si lo piensas, nuestros problemas más grandes, son problemas de deseo. Ponernos mejores metas significa tener la capacidad de ver hacia el futuro para querer algo tanto, como para ejercer un cambio. Significa enamorarse de una mejor versión del futuro. Esa es la única manera en que querremos hacer lo que se necesite para llegar ahí, en vez de ir persiguiendo sólo el resultado con corte de caja cada fin de año. 🧠#noseapendeje 💣#cuestionaloqueves
- ¿Sabes cuál es otra forma de machismo? Presionar a tu pareja para que aborte
Hace unos días Britney Spears reveló en su recién lanzado libro, que cuando fue novia de Justin Timberlake, se embarazaron y abortó porque “Justin no estaba listo para ser padre”. Comentó también: “Hasta el día de hoy (ese aborto) es una de las cosas más agonizantes que he experimentado en mi vida” *a raíz de esas declaraciones su video Everytime tomó otro significado “Fue una sopresa, pero para mi no fue unatragedia. Siempre esperé que formaramos una familia juntos algún día…Pero Justin definitivamente no estaba contento con el embarazo. Yo acepté abortar, no se si fue la decisión correcta, pero si hubiera dependido de mí, nunca lo hubiera hecho”. La conversación sobre el aborto suele girar únicamente alrededor de la legalización o no legalizción, entonces nos enredamos entre el discurso pro vida y pro aborto, sin tomar en cuenta otros dolores que nos competen a todas, como las complejidades emocionales que esta decisión puede traer, sobre todo cuando la mujer NO quería hacerlo. Un hombre machista presiona a su pareja para “deshacerse del problema” cuando hay un embarazo no planeado o huye y la deja sola, en lugar de tomar responsabilidad y hacer equipo cuando llegan las consecuencias de sus actos. Un hombre machista, además muestra egoísmo e inmadurez cuando usa el cuerpo de la mujer para obtener placer y luego la desecha cuando algo se interpone en sus planes personales. Está tan politizado el discurso alrededor del aborto, que es muy difícil encontrar recursos para acompañar o escuchar las voces de las mujeres que decidieron abortar y están pasando por un momento de dolor o literalmente están arrepentidas, por temor a ser etiquetado como un tema “pro vida”. Son historias de mujeres que se quedan en el limbo ante nuestra incapacidad de ver más allá de dos bandos. El duelo gestacional, sea por aborto espontáneo o inducido, sabemos que es un tema muy delicado y quienes hemos perdido bebés experimentamos un vacío difícil de describir, como si literalmente se hubiera ido una parte de nosotras. Aquí te queremos compartir, si te sirve, algo que nos ayudó a entender el rastro físico de su existencia, pues es reconfortante saber que aunque se fueron, esos bebés siempre estarán con nosotras. Durante el embarazo, la mamá y el bebé no solo comparten cuerpo, emociones y nutrientes sino también sangre y células. Esto se llama microquimerismo fetal y significa que existen células de un organismo guardadas en otro organismo: Las células del bebé atraviesan la placenta, llegan a la circulación sanguínea de la mamá y se expanden por todo su organismo, hospedándose en su hígado, cerebro, corazón, diversos tejidos y hasta en el sistema nervioso. Si la mamá está herida, las células fetales se van directamente al lugar de la lesión y se transforman en diferentes tipos de células que se especializan en la reparación. Es una simbiosis de supervivencia amorosa: mientras que el bebé ayuda a la mamá, la mamá construye al bebé. Esta es una razón por la que algunas enfermedades desaparecen durante el embarazo y otras se previenen gracias a la presencia de estas células. Lo más asombroso es que el ADN de tu bebé no desaparece con el parto o en el momento de la pérdida gestacional (en caso de que no haya nacido), sino que permanece décadas o incluso toda la vida contigo. De hecho es posible encontrar células de tu abuela materna en el cordón umbilical tu bebé, pues así como tú adquiriste células de tu propia mamá antes de nacer, estas pueden ser transferidas después a tus hijos. A través de este intercambio celular, se crea un lazo intergeneracional donde conservamos rastros de ADN de nuestras madres, abuelas e hijos nacidos y no nacidos, confirmando así que los vínculos más fuertes se quedan para siempre con nosotros. 🧠#noseapendeje 💣#cuestionaloqueves












